Cambio de paradigma: Comodoro Rivadavia, de la capital del petróleo a una ciudad opacada por el boom de Vaca Muerta

El 80% de las inversiones en petróleo y gas se dirige hoy a la cuenca neuquina, mientras la producción convencional pierde rentabilidad, se reducen equipos de perforación y ya impacta en el empleo en Chubut y Santa Cruz.

La expansión del no convencional en Neuquén redefine el mapa energético argentino y deja en segundo plano a una cuenca histórica, atravesada por despidos, menor inversión y pérdida de competitividad

Durante décadas, Comodoro Rivadavia, en Chubut, fue considerada la capital petrolera del país al ser sede de la producción hidrocarburífera en la Argentina. Sin embargo, en los últimos años la ciudad empezó a quedar opacada, ya que la actividad se mudó progresivamente a Neuquén, donde se concentra el desarrollo de Vaca Muerta, el principal polo energético del país.

Este proceso de desplazamiento en el sector petrolero comenzó yacimientos y YPF inició el proceso de venta de todos sus activos en Chubut y Santa Cruz, pero se aceleró con la caída del precio internacional del petróleo, que derivó en una menor inversión por parte de las empresas.

Inversiones y cambio estructural

Desde 2024, cerca del 80% de las inversiones en petróleo y gas se destinan a Vaca Muerta, mientras que los desembolsos en la cuenca del Golfo San Jorge apenas alcanzan el 14%.

“Hay una crisis del sector petrolero en la cuenca del Golfo San Jorge, que se manifiesta con una caída relevante de equipos. Pero hay alternativas para que la crisis actual conduzca a una adecuación de costos y de modalidades operativas que, a futuro, permitan recuperar la sustentabilidad de la actividad si los precios internacionales mejoran parcialmente”, explicó Daniel Gerold, director de G&G Energy Consultants.

La mayor productividad del no convencional, la caída del precio del crudo y el retiro de YPF aceleraron el declive del Golfo San Jorge, donde ya se perdieron unos 6000 puestos de trabajo

Impacto laboral y productivo

Según la consultora, la pérdida de puestos de trabajo directos en los yacimientos de Chubut y Santa Cruz alcanza a unas 6000 personas, sin contar el impacto indirecto sobre las empresas proveedoras que brindan servicios de catering, limpieza y logística.

La principal razón de este desplazamiento de inversiones es la brecha de productividad entre ambas cuencas. En Vaca Muerta, la productividad es aproximadamente un 70% mayor que en el Golfo San Jorge. Como consecuencia, en el último año la cantidad de equipos de perforación activos en esta última se redujo en más de diez, según relevó Gerold.

Costos y rentabilidad comparativa

Perforar y poner en marcha un pozo no convencional en la cuenca neuquina cuesta, en promedio, US$12 millones y, a lo largo de su vida útil, acumula una producción de 1,2 millones de barriles, explican en el sector. Esto implica un costo de perforación de unos US$10 por barril. A ese valor se suman aproximadamente US$30 por barril en costos de mantenimiento, lo que lleva el costo total de la unidad productiva a US$40. El retorno de la inversión se obtiene entre los 18 y 24 meses, y la vida útil del pozo ronda los 20 años.

En el Golfo San Jorge, en cambio, un pozo convencional cuesta alrededor de US$4 millones, pero su producción acumulada apenas llega a los 400.000 barriles, es decir, un tercio de la que genera un pozo de Vaca Muerta. Además, los costos de mantenimiento son significativamente más altos, del orden de los US$50 por barril. En total, el costo por unidad productiva se ubica entre US$55 y US$65, frente a los US$40 del no convencional, lo que explica por qué los niveles de rentabilidad son muy distintos.

Incentivos y contexto macro

Por este motivo, la producción convencional, para ser sostenible, necesita un marco de incentivos económicos más competitivo, en el que todos los actores flexibilicen sus exigencias.

La provincia de Chubut, por ejemplo, bajó la alícuota del cobro de regalías y el Gobierno redujo las retenciones a la producción convencional para también aliviar la presión impositiva. Mientras en Vaca Muerta se mantiene el esquema de retenciones móviles con una alícuota del 8% cuando el precio del barril se ubica en US$45 que crece progresivamente hasta el 8% cuando supera los US$60. Para el resto de las cuencas el nuevo esquema establece que las exportaciones comenzarán a tributar retenciones recién cuando el precio del barril supere los US$60 hasta superar los US$80. Actualmente, el barril se ubica en torno a los US$70, nivel al que trepó en los últimos días por la tensión en Irán.

Un pozo en Vaca Muerta produce diez veces más que uno convencional y tiene un costo por barril cuatro veces menor, por eso YPF decidió mudar todas sus operaciones a la cuenca neuquina

Producción energética argentina

El año pasado, la producción total de petróleo aumentó un 3% interanual, impulsada por la expansión del no convencional, que creció casi un 20%, mientras que la producción convencional cayó un 5,7%, según datos de la consultora Economía y Energía (E&E).

La producción de gas, en tanto, creció apenas un 1,9%, aunque el segmento no convencional registró un aumento del 8,8%. Este desempeño permitió reducir en un 18% las importaciones de gas, lo que se tradujo en un ahorro de divisas de US$870 millones.

Cierre macro país

Ambos efectos contribuyeron a que en 2025 la Argentina alcanzara un superávit récord de la balanza comercial energética de US$5.000 millones, equivalente al 5% del superávit comercial total del país.

En promedio, la Argentina produce 680.000 barriles diarios de petróleo. De ese total, unos 200.000 barriles se destinan al mercado interno y los 480.000 restantes se exportan. La producción no convencional representa 390.000 barriles diarios, el 57% del total, mientras que el Golfo San Jorge aporta 220.000 barriles, el 32%.

En materia de gas, en diciembre el país produjo alrededor de 131 millones de metros cúbicos diarios (m³/d). El consumo interno absorbió la mayor parte: la industria (34 millones), las usinas eléctricas (37 millones) y el GNC (7 millones). El no convencional explicó 83 millones de m³/d, el 63% del total, mientras que el Golfo San Jorge aportó 8,6 millones de m³/d, equivalente al 6,6%.

Nota hecha por:  Sofía Diamante

En diseño, sustentabilidad y programación, Añelo Nuevo marca el futuro de la construcción en Vaca Muerta. La finalización del edificio está prevista para finales de XXX.